Mi Historia

¿En serio les voy a contar una historia? Si, y ¿sabes qué? A las personas les encantan aquellas que permitan conectar con sus sueños o estilos de vida. Detrás de cada persona hay un sufrimiento, una responsabilidad, una razón, un propósito, un motor y un gran por qué, para levantarse día tras día.

Es por ello que quiero compartirte mi historia, no para exaltarme o para hacerme ver “grande”, NO. Lo hago porque quiero hacer entender a mis lectores, que ir tras sus sueños, requiere de un gran compromiso consigo mismo y con cada una de esas iniciativas. Hay personas que viven infelices en los últimos años de su vida, porque nunca tuvieron el coraje para vencer sus miedos y saborear los dulces frutos de una vida plena con metas cumplidas, sin embargo, tu vida aún tiene capítulos por escribir y oportunidades por elegir.

Así como un atleta olímpico llora por esa tan anhelada y difícil medalla de oro, así de grande es la satisfacción y felicidad cuando logres vencer al principal enemigo: ¡Tú mismo!

Aquí les va mi historia: Nací el 9 de Junio de 1985 en una hermosa ciudad de Colombia llamada Barranquilla. Durante mi niñez, tuve una infancia tranquila y muy normal, con unos padres muy responsables en mi formación. En la etapa del colegio empecé a identificar parte de mis talentos y cualidades: escritura, puntualidad, responsabilidad, competitividad, atención, entre otros. Para muchos, el colegio es la mejor etapa en la vida académica, porque es allí donde logran construir amistades para toda la vida, sin embargo para mí, fue una etapa muy dura y compleja.

Aproximadamente a los 15 años, empecé a tener serios problemas de acné en mi rostro, lo cual, me hacía mucho más tímido e introvertido de lo que era. Me daba pavor acercarme a una niña, porque no tenía la personalidad ni la determinación para hacerlo. Me daba pena acercarme a ellas, por el simple hecho de que se burlará de mí o me ignorara. Mi autoestima en el colegio era extremadamente baja y eso empezó a enviar mensajes muy negativos de mí mismo a mi cerebro. Me sentía acomplejado y poco agraciado.

En el año 2003, empiezo a estudiar administración de empresas en una universidad de gran tradición en la ciudad. Para esa época, mi papá estaba empezando a tener muchos problemas financieros, porque sostenía a toda la familia (cuatro hijos, tres en la universidad y uno en el colegio). Mi etapa universitaria transcurre con normalidad, sin embargo a nivel económico y emocional, mi familia empieza a vivir grandes tropiezos.

Octubre 23 de 2013 – Previo a la demolición

Mientras estudiaba de noche en la universidad, en el día trabajaba en el negocio de mi papá. Por 7 años estuve trabajando en el centro de Barranquilla. Lo ayudaba a vender mercancía, hacer inventario, llevar la contabilidad, administrar el negocio etc., fueron muchos los aprendizajes que allí tuve. Al finalizar la universidad, mi meta era salir a buscar un empleo para capitalizarme y luego montar un negocio como independiente. En los años que trabajé con papá, siempre me inculcó que construyera algo propio, que no dependiera de otra persona; y yo estaba de acuerdo, sin embargo la realidad fue otra.

Luego de graduarme como administrador de empresas, no tuve mucha “suerte” en mi búsqueda y en dos años no encontré un trabajo para mí. Fueron muchas las entrevistas y pruebas psicotécnicas que realicé, pero nada salía. Me decía a mí mismo: “¿Dios, pero que pasa? ¿Acaso no soy lo suficientemente bueno como para aplicar a un empleo?”. En ese momento no lo entendía, pero Él me estaba preparando para algo mucho más grande.

¡Es allí cuando decido emprender vendiendo videojuegos! En esa época, logré identificar una gran oportunidad de negocio vendiendo juegos para computador. ¡Aprendí a descargarlos y empecé a venderlos! Me fue tan bien que la caja en donde los guardaba, le decía la caja de los millones, porque sin mentirte, logré ahorrar para pagar mi especialización en la misma universidad. Realizar un posgrado en Marketing, fue un gran objetivo cumplido, y me di cuenta que con trabajo, dedicación y ahorro, era posible alcanzar cualquier meta.

Sin embargo, sentía que ese no era mi lugar y necesitaba tomar un rumbo distinto en mi vida. Es cuando decido hacer cosas nuevas, con resultados no muy alentadores para mi bolsillo. En dos oportunidades, decido diversificar mis ingresos invirtiendo mis ahorros en un par de negocios, los cuales solo me dejaron muchos aprendizajes, pero un saldo en rojo en mis cuentas. Emprendedor que se respete, en algún momento de su historia, ha perdido dinero. En ese entonces, fue un golpe bastante fuerte para mí, porque mis recursos eran muy limitados y cualquier pérdida que tuviese, me limitaba aún más.

Luego, en ese mismo año, mi papá quiebra su negocio y todo empieza a empeorar. A él, solo lo he visto llorar en dos oportunidades; esa tarde que veía caer sus lágrimas en su rostro, realmente me preocupé por su salud y nuestro futuro. A partir de ahí, mi papá no daba para conciliar con el sueño, se levantaba a media noche a pensar en soluciones pero nada parecía viable, todo se veía oscuro…

Octubre 25 de 2013

Como me gusta ser agente de solución y no sumarme al problema, de manera mensual, empecé a entregarle a mi papá, parte de mis ganancias y así apoyarlo a pagar sus deudas. No era mucho pero él vivía agradecido conmigo. Sabía que estaba quebrado y que debía emprender nuevos rumbos para salir adelante con mis metas. Entonces, decido apoyar a mi mamá en la venta de sus almuerzos. No me pagaba, pero confiaba que en este nuevo lugar, podría encontrar nuevas oportunidades.

¡Aquellos días fueron los más frustrantes de mi vida! Recuerdo perfectamente que haber elegido ayudar a mamá, era sinónimo de tomar una escoba y barrer toda la casa, lavar y secar platos, atender como mesero a los clientes que llegaban o incluso realizar domicilios en el “refrescante” sol barranquillero del mediodía y aguantar insultos de gente inconforme. Es que la gente cuando tiene hambre ¡se transforma!

Haber terminado recientemente una especialización y vivir un presente totalmente distinto al que me proyectaba unos años atrás, me llenó de mucha tristeza y frustración. Fueron días de muchos golpes bajos a mi ego, que poco a poco lo fueron convirtiendo, en una blanda pero consistente humildad.

Para ese entonces, enfermo del colon y bajo de peso considerablemente. Estaba pasando por el peor momento de mi vida personal. Pero no me eché a morir, sino todo lo contrario, me mantuve firme y determinado en salir de esa situación.

Es por ello que sentí la necesidad de buscar a Dios e inicio un proceso de transformación. Me uno a un grupo de oración en la casa de un amigo y allí recibo su gran promesa en mi vida, Isaías 60. Esa noche, invitaron a una persona a quien llamaban “profeta”, la verdad no entendía si eso era real o algo inventado por ella, pero lo que me dijo esa noche, fue una gran revelación divina, la cual atesoré en mi corazón. Lo que en esa noche sucedió, fue el primer gran paso hacia la Verdad y estar dispuesto a hacer cambios a un nuevo estilo de vida.

En este entonces tenía una tentadora invitación por parte de unas de mis hermanas, para irme hasta la ciudad de Bucaramanga e iniciar una vida como empleado, sin embargo, decidí jugármela una vez más en un nuevo emprendimiento; me dije: “¡la tercera es la vencida! Trabajaré en esto como si fuera mi última oportunidad.” El 9 de abril de 2012, hago una declaración de fe y de manera determinada empiezo un nuevo proyecto personal para formarme y capacitarme de manera autodidacta, como gestor de redes sociales (Social Media Manager). ¡Arranque desde cero! Y para diversificar mis entradas, durante 10 meses, estuve vendiendo hamburguesas con un amigo todos los fines de semana. O sea, estaba totalmente determinado, en que mi presente y futuro fueran distintos a lo que estaba viviendo.

Declaración de Fe

Fue allí donde me di cuenta que, las dificultades no miden el valor de un ser humano, sino que moldean su carácter para prepararlo al siguiente nivel.

Durante los últimos 5 años me he mantenido trabajando de manera disciplinada, enfocado en obtener mis sueños y hoy día puedo decir con orgullo que soy un consultor en Marketing Digital con una experiencia interesante, donde tengo mucho para aportar a las empresas en esta área. ¿Ha sido fácil? No lo ha sido. ¿He llorado en este proceso? Mucho. ¿Me ha tocado renunciar a paseos, vacaciones y viajes? Sí. ¿Trabajo más horas que un empleado? Sí. ¿Han sido muchas horas de sacrificio? Sí.

Si tienes en tu corazón, un gran sueño, una gran meta, un objetivo grande que deseas cumplir, te felicito. Todos tenemos derecho a soñar. Pero antes que decidas ir tras ellos, ten claro cuáles son aquellas cosas que debes sacrificar para salir victorioso. Porque la puerta del emprendimiento que conduce hacia el éxito y la realización personal, es angosta y pasar por ella, te generará dolor e incomodidad. Sin embargo, cuando logres tu meta, dirás al final: No importa lo que he llorado, lo que he sufrido, a lo que he renunciado, lo importante es que lo logré y ha valido la pena.

Aspecto inicial de mi oficina

Mi historia, aún no está terminada. Falta mucho por escribir, pero me siento feliz porque estoy dando pasos de fe hacia algo que Dios ha sembrado en mi corazón. Cada paso que doy, lleva su respaldo, porque soy su hijo y porque estoy determinado a lograrlo, cueste lo que me cueste. Tú y yo hemos nacido más que para pagar la renta de un apartamento o para entregar nuestro dinero a una empresa de servicios públicos, tú y yo hemos nacido para grandes cosas, tan solo debes creértelo y empezar a actuar como si ya lo hubieses alcanzado.

¡Empieza donde estás! ¡No pierdas más tiempo! ¡Basta ya de seguir postergando tus sueños! ¡Ese momento perfecto para tomar acción nunca llegará! ¡Es hoy cuando debes empezar de manera determinada a luchar por tus sueños porque nadie lo hará por ti! ¡Te animo a que lo hagas y seas constante!

Puedes tener muchos talentos pero eso sin acción y sin disciplina es igual a nada. Hoy, te invito a que no desistas, te invito a que forjes tu carácter y tomes cada dificultad como la mejor oportunidad para aprender a solucionar y ser un mejor ser humano.

¡Ve y luchas por tus sueños! ¡Tú historia apenas comienza!

John Sarmiento

Marketing Consultor
WhatsApp: +573012286801
info@johnsarmiento.co
www.johnsarmiento.co